Consumo de Marihuana
Efectos del consumo de marihuana
En principio, la marihuana es una droga psicoactiva, o alteradora de la consciencia. Físicamente, sus efectos son moderados y, en su mayor parte, despreciables.
El primer punto de acción de la marihuana es el cerebro, particularmente los centros cerebrales superiores que afectan a la conciencia.
Los receptores de la marihuana están concentrados en el hipocampo, el cual afecta a las funciones superiores de los sentimientos, memoria y acción.
Al actuar sobre estos sistemas cerebrales superiores, la marihuana produce algunos de sus beneficios medicinales, actuando sobre la percepción del dolor, humor, hambre y control muscular.
La marihuana también puede producir efectos médicos más sutiles por su acción directa sobre los tejidos orgánicos, como los receptores de las células del sistema inmunológico.
Los consumidores de marihuana informan habitualmente de sensaciones placenteras; de ahí sus usos lúdicos. Hay también personas a las que no les resulta agradable.
La primera vez
La primera vez que uno consume marihuana es una ocasión especial. Por razones que no están aun nada claras, mucha gente no siente nada la primera vez que la toma. Solo la notan a la segunda o tercera vez que la prueban, como si de alguna manera fuera necesario prepararse para la experiencia.
Algunos nuevos consumidores pueden actuar realmente como "colocados", sin darse cuenta de ello. Sencillamente incrementando la dosis, se puede superar el umbral de la primera ocasión.
De cualquier modo, esto incrementa notablemente el riesgo de una reacción desagradable. Los novatos deben proceder con cautela; deben estar preparados para quedarse anulados durante unas dos horas.
Interacción con otras drogas
No es habitual que la marihuana incremente los efectos tóxicos de otras drogas.
A este respecto, es muy diferente de la mayoría de drogas habituales, como el alcohol, que es extremadamente peligroso cuando se mezcla con sedantes, o la aspirina, que es peligrosa cuando se combina con drogas que diluyen la sangre, como la cumarina y sus derivados. Esta es una prueba más de la notable seguridad de la marihuana.
Algunas drogas pueden interactuar con la marihuana produciendo taquicardia, entre ellas el antidepresivo nortriptilina, y posiblemente, el popular estimulante y antiasmático conocido como efedrina (uno de los ingredientes del "herbal ecstasy", o éxtasis vegetal).
Por otro lado, la taquicardia inducida por el THC puede ser detenida por betabloqueantes como el propanolol, en cualquier caso consulta con tu médico si tomas algún tipo de medicamento y quieres tomar cannabis.
Efectos físicos de la marihuana
La marihuana es excepcionalmente segura. Esto no quiere decir que no tenga efectos adversos. Como todas las drogas, la marihuana puede ser dañina si es tomada en exceso o se abusa de ella.
Los efectos de la marihuana se sienten casi de inmediato después de fumar. Si se toma por ingestión oral, se pueden retrasar una hora o más.
Cuando se fuma, los efectos son más pronunciados durante la primera y/o segunda hora inmediatamente después del consumo, disminuyendo progresivamente a las tres o cuatro horas que siguen.
Normalmente desaparecen tras una buena noche de sueño. A diferencia del alcohol, opiáceos, cocaína, anfetaminas y muchas otras drogas, los porros no producen una "bajada" desagradable o efectos "rebote": sencillamente, el "colocón" desaparece.
Una minoría de gente suprasensible puede sentirse suavemente sedada durante un día o algo así después de su consumo.
Los consumidores crónicos, los que fuman marihuana todos los días, pueden sentir unos efectos más prolongados, aunque mínimos, durante días o semanas después de dejar el hábito. Las causas de esta "confusión cannábica" son dudosas.
Una posible explicación es una acumulación de cannabinoides residuales en el sistema. El THC es una droga liposoluble que tiende a ser absorbida por los tejidos grasos del cuerpo.
La mayoría de cannabinoides inhalados en un porro acaban en cualquier otro sitio distinto del cerebro. Vuelven lentamente al torrente sanguíneo después de varios días.
Para los consumidores ocasionales, la concentración en sangre del THC residual es minúscula. En todo caso, el consumo crónico de grandes dosis aumenta el nivel del THC residual hasta niveles que pueden ser detectados durante más de 48 horas después.
El THC tiene pocos efectos secundarios importantes. Los síntomas más comúnmente descritos son los siguientes:
>Sequedad de garganta, que desemboca en sed.
>Enrojecimiento del blanco de los ojos, o conjuntiva, debido a la dilatación de los capilares oculares.
>Dilatación de pupilas. En consumidores empedernidos, los ojos sufren un amarilleamiento remanente (debido a esta dilatación capilar casi constante) que puede alargarse mucho tiempo después de dejar de consumir.
>Aceleración del pulso, o taquicardia.
>Reducción de la presión intraocular, benéfica para los enfermos de glaucoma.
>Dilatación bronquial y de los bronquiolos.
Además, el humo de la marihuana (como todos los humos) tiene efectos irritantes en los pulmones, exactamente igual que el tabaco. Estos no proceden de los cannabinoides, sino de otros productos tóxicos de la combustión.
Afortunadamente, pueden reducirse mediante diversos métodos de fumar (como las pipas de agua), y eliminarse completamente ingiriendo la marihuana en lugar de fumarla.
Aunque cautela, comiéndola se asimila mucho más tanto por cien de THC que fumando y como la sustancia tiene que pasar por el aparato digestivo, los efectos pueden tardar de 30 minutos a dos horas en manifestarse.
Muchas personas que han probado el pastel Ganja o las Galletitas Verdes se han llevado malas experiencias por un consumo excesivo, pues al no hacer efectos inmediatos como fumando, comen el preparado a una cantidad igual que si no llevara Yerba y luego vienen los mareos...
Si lo haces, debes consumir de poco en poco tanto si fumas o comes, para conocer bien los efectos y evitar reacciones desagradables, especialmente si eres novicio en el asunto.

